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BIOETICA
 

 

HISTORIA


 


 










1960.
En este año el doctor Belding Screibner consigue facilitar la diálisis repetida, gracias a la construcción de un sencillo ingenio.
Crea el primer centro de diálisis en Seattle y se ve obligado a hacer una selección de pacientes que pueden beneficiarse de esta técnica.
Entre los pacientes para quienes la indicación es correcta, los criterios de selección deben efectuarse por razones no médicas. Creó un comité que hizo cuanto pudo, pero parece que no llegó a una sistematización o jerarquización de prioridades. La pluralidad de puntos de vista hizo la tarea difícil y parece que en el comité no hubiera una persona entrenada en el análisis ético, La vida del comité fue breve dado que el gobierno federal patrocinó los gastos del tratamiento de todos los enfermos con necesidad de diálisis, creando las facilidades oportunas.

1968.
La revista JAMA publica el informe del Comité Ad Hoc de la Facultad de Medicina de Harvard, sobre la definición de muerte cerebral. Este informe será cl origen de la formación de comités en los hospitales, para decidir cuándo se dan las condiciones de muerte del tronco encefálico y las posibilidades éticas y legales de desconexión de la respiración asistida a los pacientes.

1970.
Creación de un Comité de ética asistencial para cl tratamiento de pacientes terminales en el Massachusetts General Hospital, presidido por el doctor Ned H. Cassem, psiquiatra.

1971.
En este año se formó en el Hennepin County Medical Center (Minneapolis) un comité que se denominó «Thanatology Committee», para decidir sobre problemas médicos, éticos y legales, en cl tratamiento de pacientes terminales. El doctor Cranford, neurólogo, se asoció a este comité y se convirtió en un entusiasta defensor de los comités de bioética en los hospitales en un animador de la red de comités de bioética en los hospitales de Minnesota.

1973.
La doctora Karen Teel, pediatra en Austin, Texas, escribe un importante artículo favoreciendo la creación de comités de ética en los hospitales, para resolver problemas de ética asistencial. Este articulo, tuvo gran influencia en el Tribunal Supremo de New Jersey que dictó sentencia en el caso de Karen Ann Quinlan

1974.
Con motivo de la inauguración del Departamento de Obstetricia y Ginecología del Hospital Sant Joan de Déu, el doctor Luis Campos Navarro tiene la idea de crear un Comité de Orientación Familiar y terapéutica, que será el origen del comité de ética actual, creado para la resolución colegiada interdisciplinar de casos conflictivos desde la perspectiva ética.

1976.
El Tribunal Supremo de New Jersey. dictamina que si un comité de ética del hospital en el que está interesada Karen Ann Quinlan, de 21 años, en situación de coma prolongado, declara que si el pronóstico de irreversibilidad de vida cognitiva es correcto, autorizará la demanda de los padres adoptivos -que fueron declarados tutores legales- de desconectar a la paciente de la respiración asistida.
Tres notas curiosas sobre el caso:

1) Los médicos tuvieron dificultad en el diagnóstico de estado vegetativo crónico debido a que la causa del coma fue la ingestión de substancias psicotrópicas y alcohol.

2) Los abogados pretendían utilizar cl caso como casus belli para modificar la Enmienda 14 de la Constitución Americana, que se refiere a la intimidad (privacy)

3) El convencimiento generalizado, de los jueces y la opinión pública, de que la desconexión ocasionarla la muerte por apnea, De hecho, Karen Ann Quinlan murió de neumonía en su casa, 9 años después de la sentencia, 10 años después de haber entrado en coma.

1978.
El nacimiento de la primera niña, Louise Joy Brown, como resultado de una fecundación in vitro y transferencia embrionaria en la Gran Bretaña, «presenta el origen de una auténtica revolución en el tratamiento de la esterilidad. Las posibilidades que ofrece la fecundación asistida y la transferencia de embriones y los riesgos que entrañan hacen necesaria la creación de comités de estudio tanto nacionales como supranacionales que florecen entre los años 1982 y 1985.

1983.
Una comisión creada por d presidente de los Estados Unidos, Jimmy Carter en el año 1980: «President's Commission for the Study, of Ethical Problems in Medicine and Biomedical and Behavioral Research», publica el informe Deciding to Forego Life-Sustaining Treatment. El informe recomienda que se creen comités en los hospitales para tomar decisiones éticamente correctas en los casos de pacientes incapaces mentalmente, en pacientes inconscientes y en recién nacidos gravemente enfermos.

1984.
En Estados Unidos, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHHS), antiguo Departamento de Salud, Educación y Bienestar Social (DHEW) y la Academia Americana de Pediatría, recomiendan la creación de Comités de Bioética en los hospitales, para el estudio de los problemas éticos en neonatología, revisión de casos, docencia al personal sanitario y elaboración de normas institucionales.

No creo que sea exagerada la afirmación de que la gran mayoría de los CEA nacen en los EE.UU, con una fuerte motivación: la de proteger la autonomía de los pacientes en conformidad con las prescripciones legales referentes al consentimiento informado de los pacientes o al derecho a rehusar un determinado tratamiento, aun cuando en el ejercicio de este derecho se siga la muerte del sujeto.
Los informes «Belmoni» y «Deciding to Forego Life Sustaining Treatnient» han jugado un papel decisivo en la proliferación de CEA. Los comités de ética asistencial en perinatología, que reciben el nombre de «Infant Care Committees» surgen en un clima muy polémico en relación al no tratamiento selectivo de recién nacidos con malformaciones. Si bien la legislación americana no impuso la creación de estos comités, condicionó las subvenciones federales a su existencia. La proliferación de estos comités resulta altamente comprensible.
Creo interesante conocer las circunstancias que llevaron a la Academia Americana de Pediatría a apoyar la normativa propuesta por el DHHS y la entrada en vigor de la Ley PL 98.457 del 15 de abril de 1985 que define la negligencia en pediatra, en la actuación a los niños con minusvalías. Aunque el caso más remoto que desencadenó una fuerte conmoción en Estados Unidos se dio en el Johns Hopkins Hospital de Baltimor en 1963, permitiendo el equipo facultativo la muerte de un recién nacido con síndrome de Down y atresia duodenal, siguiendo la voluntad de los padres, los casos más recientes conocidos con el nombre de Baby Doe 1 y Baby Doe 2 precipitaron una injerencia, a nuestro modo de ver indebida, de los poderes judiciales en la atención a los neonatos con malformaciones. Veámoslo con más detalle:

 

Baby Doe 1.
El 9 de abril de 1982 nació en Bloomington, Indiana, un niño con síndrome de Down y fístula traqueoesofágica. Los padres rehusaron la corrección quirúrgica del defecto.
El caso fue llevado a los tribunales. A los cinco días los jueces fallaron a favor de los padres. Al día siguiente se hizo recurso de la sentencia al Tribunal Supremo, pero el niño murió este mismo día.

 

Baby Doe 2.
El 11 de octubre de 1983 nació una niña en Smithtown, New York, con espina bífida y mielomeningocele. Los padres prefirieron que no se operara inmediatamente. Un abogado denunció al Hospital para forzar la intervención del mielomeningocele. Los jueces fallaron a favor de los padres que razonablemente habían aceptado la colocación de una válvula para reducir la hidrocefalia. Cuando la niña contaba 6 meses de edad fue dada de alta y los padres se la llevaron a casa.

En el caso de Baby Doe 1 el Presidente Reagan ordenó al Secretario del Departamento de Salud y Servicios Humanos (DHH) que se aplicara a los niños la sección 504 de protección a minusválidos de la llamada «Rehabilitation Act». A las cinco semanas de la muerte de Baby Doe 1 se publicó un decreto declarando ilegal la supresión del soporte nutritivo o la atención médico-quirúrgica necesaria para corregir algún problema que amenace la vida de un niño con minusvalía si:

1) el hecho de no comenzarlo se funda en la discapacitación,

2) ésta no contraindica el tratamiento. Una regulación final del decreto ordenaba colocar, en lugares bien visibles de las salas de partos, de pediatría, de cuidados intensivos pediátricos y en las guarderías infantiles,- rótulos con el siguiente texto: «La Ley Federal prohíbe la omisión discriminatoria en la nutrición y tratamiento de los niños con minusvalías». Al mismo tiempo se ordenaba la colocación en estas facilidades de un teléfono rojo, al alcance de los usuarios, con línea directa al DHHS, para denunciar irregularidades.
Este Decreto, ampliamente debatido en círculos médicos y jurídicos, tanto por su formulación como por defectos de procedimiento, no prosperó pero fue madurando la idea de que debía definirse con claridad el concepto de negligencia en pediatría. Así la «Baby Doe Protection Law» declara que, incurre en el delito de negligencia si no se administra un tratamiento, que se considera correctamente indicado, a un niño con minusvalía, afectado por un problema que puede causarle la muerta La poca precisión en estos conceptos obligaron a matizar que no se incurre en este delito en los casos siguientes:

1). Cuando el niño está en coma irreversible.

2). Cuando el tratamiento sólo prolongaría la agonía o fuera razonablemente considerado ineficaz o inútil.

3). Cuando cl tratamiento, inútil en cuanto a la supervivencia, lucra considerado inhumano.

Aun cuando la instauración de los comités de ética pediátrica no ha sido legalmente obligatorio, los problemas jurídicos planteados y la opinión pública los han hecho convenientes.

 

 
 
 
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